El titulo de la entrada puede tornarse un poco amarillista, el fin de esto es preventivo. Ya que en México no se investiga ni se sabe tratar temas de esta índole, pues buscamos respuestas mágicas o del inconsciente colectivo. Sin embargo, no se trata de un germen o bacteria invisible al ojo humano, es decir, un ente microscópico patológico, sino es de carácter tanto conductual como mnémico, ¿qué quiere decir esto? Los signos y síntomas no se manifiestan por una pérdida de la salud, sino reside en la voluntad.
Por cierto, y sin mas preámbulo, el nombre de la epidemia se llama Retraso Mental Voluntario. Antes de definir la caracterología de la patología de índole psicológica y social, deberemos entender que es el retraso mental. El retraso mental siempre se involucra con golpes profundos en el cráneo donde se daña el cerebro, complicaciones en el periodo natal y neonatal, o por causas ambientales como lo es la nutrición o la poca estimulación a las capacidades mentales. Por tanto estas fuentes adversas al desarrollo, procura un déficit de las capacidades intelectuales. Pero el retraso mental voluntario, tiene un giro a esta patología, donde la gente que lo presenta cuenta con sus capacidades intelectuales en el promedio social, vulgarmente se dice "lo esperado" o "madurez", pero sin embargo mantiene características del retraso mental, al decir esto parece contradictorio; mas hay un efecto psicológico que lo permite, llamado voluntad. Mejor dicho, el sujeto que la padece mantiene en un nivel aceptable o elevado de su capacidad mental pero él decide reducir sus capacidades, es decir, limitarlas, provocando los síntomas conocidos por el retraso mental.
Nuestra sociedad trata de ser equitativa, democrática e imparcial, tratando de involucrar (a su modo) a cualquier individuo a las actividades del sistema, las personas que padecen el retraso mental logran adaptarse a las demandas de la sociedad, pero con esta nueva epidemia que se debe de hacer con personas que sufren esta patología? Pues es difícil integrarlas a la sociedad, siendo hasta difícil definirlas y diagnosticarla, el RMV se asocia o se puede inferir con sinónimos tales como la mediocridad, necedad y el conformismo. ¿Qué propuestas pueden surgir a partir de este tema clínico filosófico-psicológico para su tratamiento, mejor dicho que hacer con una persona que padece RMV? Siendo un tema no investigado (conocemos la relación entre el conocimiento y el mexicano, además del divorcio del asombro con el hombre de esta época) es nulo su posible tratamiento ¿Qué se hace?
Wake Them UP !!!
